Mi Tiempo
El tiempo libre que tengo, que no es mucho. Me gusta disfrutar de mi familia, todo lo relacionado con la vespas, la cocina o enseñar a mis hijos a vivir en un futuro mejor
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Vespa 125N. Vaciado del motor.
Tal y como se describe en el libro «Manual de la Vespa» de 1954, el desmontaje o vaciado del motor ha de hacerse con sumo cuidado y procurando no deteriorar o dañar las piezas que contiene. Estas suelen ser de acero para rodamientos, engranajes y ejes. Así como aluminio para el carter, piston y cangrejo del cambio.
Para proceder a la reparación del motor, lo primero e indispensable es desprender las carcasas de refrigeración, limpiarlo con gasolina y secarlo al aire, para eliminar restos de grasa y barro que suelen adherirse al mismo dada su próximidad con el suelo.
Una vez limpio y sobre un soporte adecuado procederemos a retirar el silencioso y la toma de admisión que conecta al carburador. Tras ello y previo a liberar las tres tuercas que fijan la culata, retiraremos esta y el cilindro, con cuidado de no dañar el piston y la biela.
Observaremos el estado de la culata y el pistón al que probablemente tendremos que limpiar de carboncilla y sustituir los aros o segmentos que permiten la compresión. Para liberar el pistón retiraremos los circlips de su alojamiento con ayuda de un alicate de punta y extraeremos el bulón.
Desmontando el volante magnético
Para soltar el volante magnetico aflojaremos la tuerca central previo a retirar el clip que la encierra. Una vez desmontado usaremos un extrartor para liberar el volante. Siempre debemos de cuidar no dañar ni extraviar la chaveta a modo de media luna que encaja en el eje. Una vez fuera de su alojamiento el volante, comprobaremos el correcto funcionamiento de los platinos y las bobinas que proporcionan la corriente electrica a nuestra vespa.
Desmontando el conjunto embrague
El embrague de la vespa esta alojado en el lateral izquierdo de nuestra vespa al cuál accederemos retirando los tres tornillos que fijan su tapa, esta irá provista de una junta tórica para evitar la salida del aceite que desprende el engrase y de un respiradero superior para la salida de los gases que se liberan en su interior.
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Mi ciudad. Carmona.
En este apartado comentare lugares, hechos y distintas cuestiones referentes a mi ciudad, Carmona. Situada geográficamente en la campiña de la provincia de Sevilla. Históricamente ha sido una ciudad de relevancia dados los múltiples asentamientos de los que mi ciudad ha heredado monumentos tan significativos como necrópolis, anfiteatro, iglesias y conventos dignos de ser visitados.
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Nuestro verano en Zahara de los Atunes
Quince días de verano en una de las mejores playas del litoral de Tarifa debieran de bastar para desconectar del trabajo y el orden diario. Las playas, el clima y un ambiente familiar. ¿Que más se puede pedir? Un verano en familia. Sara, mi cuñada Laura y un torbellino llamado Mario.
Un verano en Zahara puede resultar muy especial. Cualquiera que conozca la zona diría que el único inconveniente es el aire del Este, más conocido como “levante”. Pero nuestros quince días han resultado perfectos en cuanto al clima se refiere.
Para comer lo más recomendado es el atún de almadraba, el lobito o marrajo, sus huevas de caballa o el pez limón. El atún es degustado de cualquiera de las formas posibles. Aunque les recomiendo prueben el de barriga o ventresca, realmente exquisito a la plancha.
Las mejores playas la de Bolonia o los Alemanes. Así como una pequeña calita a la que no llegamos a ir pero que todo aquel que la conoce dice no haber visto nada igual. Pasando el Faro Camarenal y accediendo a pie por un camino en dirección al Parque Natural del Estrecho.
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Como calentar antes de salir a correr o caminar
Mi lesion de espalda me obliga a caminar con frecuencia, a veces icluso de forma imprescindible, para mantener mis lumbares fuertes. Publico aqui un articulo del blog de vitónica que realza la necesidad de calentar antes de correr o caminar como es mi caso.
El calentamiento es una de las partes más importantes del entrenamiento. Es necesario que dediquemos parte de nuestro tiempo a desarrollar una buena sesión de calentamiento para activar la circulación sanguínea y preparar nuestros músculos para el esfuerzo que vamos a realizar.
Cada vez estamos más concienciados de esto, calentamos siempre antes de comenzar la rutina en el gimnasio, pero no sucede lo mismo con las personas que practican carrera. En la mayoría de los casos cuando salimos a correr nos lanzamos directamente a la acción, sin preparar a nuestras piernas y el resto del cuerpo para esta actividad. Comenzar a correr en frío puede suponer un problema y un riesgo que no debemos correr, y este se evita con un buen calentamiento.
Calentar, como su nombre indica es eso, calentar el cuerpo para que pueda enfrentarse a una actividad deportiva que va a requerir un esfuerzo mayor. Por este motivo el calentamiento siempre tiene que ser una aclimatación, en ningún caso el esfuerzo debe ser máximo, ya que sino no sería calentamiento. Debemos tener en cuenta que es un paso intermedio entre el reposo total a la actividad que vamos a realizar. Por esto tenemos que calentar lentamente y concienzudamente para aclimatarnos a la perfección.
Muchas personas desconocen la forma de calentar las piernas para practicar carrera. En la mayoría de casos el calentamiento consiste simplemente en empezar a correr de forma lenta para ir aumentando progresivamente la intensidad. Desde luego que es mejor eso que nada, pero existen otras formas de calentamiento que son más efectivas, menos agresivas y que nos van a preparar mejor.
Antes de nada debemos tener claro que es importante preparar todas las partes de la pierna, por eso comenzaremos de abajo hacia arriba con pequeños movimientos circulares del tobillo, las rodillas, y las caderas. La ejecución debe ser lenta y tenemos que prestar especial atención a la respiración. Después de esto tumbados en el suelo boca arriba, y levantando las piernas, tenemos que realizar movimientos con ambas como si estuviésemos andando en una bicicleta imaginaria. Esto ayudará a activar la circulación de las piernas.
Acto seguido debemos colocarnos de pie, mirando al frente y tenemos que dar un paso hacia delante como si fuésemos a agacharnos. Sin llegar al suelo nos levantamos y volvemos a la posición inicial. Realizamos la misma acción con cada pierna. Este ejercicio nos servirá a la vez que calentamos para estirar. En ningún momento debemos forzar la postura ni realizar subidas o bajadas demasiado bruscas que puedan desencadenar una lesión.
Estirar todos los músculos de las piernas es importante para activar la circulación. La forma de hacerlo tiene que ser la misma que utilizamos al final de la carrera, ya que lo ideal es mezclar el calentamiento tradicional con los ejercicios de estiramiento para realizar una perfecta adaptación.
Una vez llevado a cabo el calentamiento tenemos que comenzar a correr de forma lenta y pausada para aclimatarnos poco a poco a la carrera. Seguramente que si tomamos las medidas adecuadas y dedicamos el tiempo necesario para tener a punto nuestro cuerpo lograremos desarrollar una carrera sin ningún problema ni dolor que puede desembocar en una lesión.
