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    ¿Simulador o juego?

    Los juegos de conducción han cambiado muchísimo en los últimos años. Títulos como Gran Turismo 7, F1, EA Sports WRC o Assetto Corsa Competizione permiten disfrutar de una experiencia bastante cercana a la conducción real, especialmente cuando dejamos a un lado el mando tradicional y damos el salto a un volante con pedales y un cockpit.

    Pero aquí aparece el problema: hay volantes que cuestan poco más de 200 euros y otros que superan ampliamente los 1.000. Con los cockpits sucede algo parecido. Podemos encontrar desde estructuras plegables relativamente económicas hasta auténticas cabinas de aluminio que parecen sacadas de un equipo de competición.

    En esta entrada voy a intentar explicar las principales diferencias y qué merece realmente la pena comprar para jugar con PlayStation 5.

    Del mando al volante

    El primer salto importante se produce simplemente al utilizar un volante. Incluso un modelo básico transforma completamente juegos como Gran Turismo 7.

    La clave está en el Force Feedback, el sistema mediante el cual el volante transmite a nuestras manos lo que está sucediendo con el coche. Podemos sentir cuándo perdemos adherencia, cuándo una rueda pisa un piano, las irregularidades del asfalto o el momento en el que el coche comienza a sobrevirar.

    Sin embargo, no todos los sistemas de Force Feedback funcionan igual.

    Volantes de engranajes: la puerta de entrada

    Modelos como el Logitech G29 y sus sucesores han sido durante años una de las opciones más populares para iniciarse.

    Su funcionamiento mediante engranajes proporciona una experiencia muy superior a jugar con mando y tienen además una enorme ventaja: son relativamente económicos, fiables y fáciles de instalar.

    El inconveniente es que el movimiento no resulta completamente suave. Los engranajes pueden producir pequeños saltos y bastante ruido, especialmente cuando el juego transmite movimientos rápidos al volante.

    Aun así, para alguien que comienza en el mundo de la simulación, siguen siendo una magnífica puerta de entrada.

    Thrustmaster: un escalón intermedio

    Thrustmaster dispone de diferentes alternativas compatibles con PlayStation. Algunos de sus modelos utilizan sistemas de correas que consiguen un funcionamiento más suave y silencioso que los tradicionales engranajes.

    Volantes como los pertenecientes a las familias T300 han sido durante mucho tiempo una referencia dentro de la gama media.

    Aquí empezamos a encontrar una sensación de conducción más refinada y, sobre todo, la posibilidad de mejorar posteriormente nuestro equipo con otros pedales o diferentes aros de volante.

    Es precisamente esta posibilidad de ampliación la que empieza a convertir nuestro equipo de videojuegos en un pequeño simulador.

    Direct Drive: el gran salto

    El verdadero cambio llega con los sistemas Direct Drive.

    En estos volantes el eje está conectado directamente al motor, eliminando engranajes y correas. El resultado es una respuesta mucho más rápida, precisa y detallada.

    Marcas como Fanatec, Logitech o Thrustmaster ofrecen actualmente soluciones Direct Drive compatibles con PS5, aunque hay que prestar especial atención a la compatibilidad concreta de cada base.

    Con un buen Direct Drive empezamos a sentir detalles que con un volante básico pasan prácticamente desapercibidos.

    No se trata solamente de tener un volante con más fuerza. La principal diferencia está en la calidad de la información que recibimos.

    Y esto es especialmente importante en juegos como Gran Turismo 7 o Assetto Corsa Competizione.

    ¿Cuántos Nm necesito?

    La fuerza de los volantes Direct Drive suele expresarse en Newton metro (Nm).

    Como referencia aproximada:

    Fuerza| Sensación
    2-4 Nm| Iniciación
    5-6 Nm| Muy buena para empezar en Direct Drive
    8-10 Nm| Simulación seria
    11-15 Nm| Nivel avanzado
    +15 Nm| Equipos de gama alta

    Para jugar en casa no necesitamos necesariamente 15 o 20 Nm.

    Un buen sistema de 5-8 Nm puede proporcionar una experiencia fantástica y, además, resulta mucho más sencillo de instalar en un cockpit doméstico.

    Cuanto más potente sea nuestro volante, más importante será precisamente el siguiente elemento.

    El cockpit: el gran olvidado

    Muchas veces pensamos primero en comprar el mejor volante posible y dejamos el cockpit para después.

    Es un error.

    No sirve de demasiado comprar una potente base Direct Drive si después la instalamos sobre una mesa que se mueve cada vez que giramos el volante.

    Un buen cockpit debe conseguir que volante, pedales y asiento permanezcan completamente unidos y rígidos.

    Wheel Stand: económico y práctico

    La solución más sencilla es utilizar un soporte para volante o Wheel Stand.

    Son estructuras metálicas donde instalamos volante, pedales y, en algunos casos, cambio de marchas.

    Su principal ventaja es que ocupan relativamente poco espacio y algunos pueden plegarse.

    Para un Logitech G29, G923 o un volante de potencia moderada pueden funcionar perfectamente.

    Su principal inconveniente es que seguimos utilizando una silla independiente. Al frenar con fuerza podemos terminar desplazándonos hacia atrás.

    Cockpits plegables

    Un paso más allá son los cockpits plegables.

    Uno de los conceptos más populares es utilizar una estructura metálica acompañada por un asiento de tela tensada.

    Tienen una enorme ventaja para una vivienda: cuando terminamos de jugar podemos plegarlos y guardarlos.

    Para volantes de iniciación son una solución magnífica.

    Sin embargo, cuando instalamos un Direct Drive potente o unos pedales con célula de carga empiezan a aparecer sus limitaciones.

    La estructura puede flexionar y parte de las sensaciones que debería transmitirnos el volante terminan convirtiéndose en movimientos del propio cockpit.

    Cockpits tubulares

    El siguiente escalón son las estructuras construidas con tubos de acero.

    Aquí encontramos cockpits mucho más sólidos y normalmente acompañados por auténticos asientos de competición.

    Son bastante más pesados, ocupan permanentemente un espacio importante de la habitación y ya no podemos guardarlos fácilmente.

    A cambio obtenemos mucha más rigidez.

    Para un equipo Direct Drive de potencia media constituyen probablemente uno de los mejores compromisos entre precio, estética y prestaciones.

    Perfiles de aluminio: la solución definitiva

    En la parte superior encontramos los cockpits construidos mediante perfiles de aluminio extrusionado, habitualmente conocidos como 8020.

    A primera vista pueden resultar menos atractivos que algunos cockpits tubulares, pero tienen una enorme ventaja: su rigidez y capacidad de configuración.

    Podemos modificar prácticamente cualquier posición:

    • altura del volante;
    • distancia al asiento;
    • inclinación de los pedales;
    • posición del cambio;
    • soporte para freno de mano;
    • bandeja para teclado;
    • soportes para una o varias pantallas;
    • accesorios adicionales.

    Además, podemos ampliar el cockpit en el futuro sin necesidad de sustituir toda la estructura.

    Por esta razón son probablemente la mejor elección para quien tenga claro que quiere introducirse seriamente en el Sim Racing.

    Los pedales son incluso más importantes de lo que parecen

    Cuando comenzamos solemos prestar toda nuestra atención al volante. Con el tiempo descubrimos que unos buenos pedales pueden mejorar incluso más nuestra conducción.

    Especialmente importante es el pedal del freno.

    Los conjuntos económicos miden fundamentalmente cuánto desplazamos el pedal. Los sistemas más avanzados utilizan una célula de carga (Load Cell) que mide la presión que ejercemos.

    Esto permite desarrollar memoria muscular.

    En lugar de pensar cuánto debemos mover el pie, aprendemos automáticamente cuánta presión necesitamos aplicar para conseguir una determinada frenada.

    Para competir buscando buenos tiempos, unos buenos pedales Load Cell son una de las mejoras que más se notan.

    ¿Cuánto cuesta montar un simulador?

    Podemos dividir aproximadamente un simulador doméstico para PS5 en cuatro niveles.

    Nivel 1 — Iniciación: 250-450 €

    Volante de engranajes con pedales y montaje sobre escritorio.

    Perfecto para descubrir si realmente nos gusta jugar con volante.

    Nivel 2 — Sim Racing doméstico: 500-900 €

    Mejor volante, pedales superiores y Wheel Stand o cockpit plegable.

    Aquí la experiencia empieza a cambiar considerablemente.

    Nivel 3 — Direct Drive: 900-1.500 €

    Base Direct Drive, volante intercambiable, pedales Load Cell y cockpit rígido.

    Probablemente sea el punto donde encontramos la mejor relación entre inversión y experiencia.

    Nivel 4 — Simulador avanzado: más de 1.500 €

    Direct Drive potente, pedales de gama alta, cockpit de aluminio, asiento específico, cambio, freno de mano y otros accesorios.

    A partir de aquí el límite prácticamente lo ponemos nosotros.

    ¿Qué compraría para PS5?

    Si solamente queremos jugar ocasionalmente a Gran Turismo, no necesitamos gastar una fortuna. Un Logitech acompañado por un soporte sólido puede proporcionar cientos de horas de diversión.

    Si sabemos que nos gusta realmente la conducción, merece la pena plantearse directamente un Direct Drive de aproximadamente 5-8 Nm, unos buenos pedales y un cockpit suficientemente rígido.

    Y si queremos construir nuestro simulador poco a poco, probablemente la mejor estrategia sea invertir primero en una buena estructura.

    Un cockpit de calidad puede acompañarnos durante muchos años aunque cambiemos dos o tres veces de volante.

    La compatibilidad con PS5 es fundamental

    Hay que tener especialmente presente una cuestión antes de comprar cualquier equipo: no todos los volantes funcionan directamente con PlayStation 5.

    Incluso dentro de una misma marca podemos encontrar bases compatibles con PC y Xbox que no funcionan oficialmente con PS5.

    Por ello, antes de comprar conviene comprobar siempre tres cosas:

    compatibilidad PS5 + compatibilidad con nuestro juego + compatibilidad entre base, volante y pedales.

    Esto resulta especialmente importante cuando comenzamos a combinar componentes de diferentes gamas.

    Mi configuración ideal

    Si tuviera que montar actualmente un simulador buscando un equilibrio razonable entre calidad y precio, priorizaría:

    Volante y pedalero de gama básico media, en mi caso me he decantado por Logitech G29 ya que incorpora cambio por levas. Ya tendremos tiempo de ir subiendo de gama.

    A partir de ahí añadiría el cockipt que entiendo que es mejor invertir en un tubular desde los inicios aunque tiene el inconveniente de no ser plegable, pero nos da una rigidez y un extra en la experiencia.

    Y cuando nos damos cuenta tenemos medio coche de carreras instalado en una habitación de  nuestra casa.

    Y probablemente esa sea precisamente una buena parte de la diversión. No solo está en la calidad en la conducción, sino en que la simulación sea más semejante a la realidad.