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    Vespa 125N. Montaje de la dirección.

    La dirección de nuestra vespa incluye multitud de piezas que nos permitiran el giro, la amortiguación, la frenada, el bloqueo cuando estacionamos e incluso saber a que velocidad circulamos. Todo ello montado en un eje monotubo y bajo el guardabarros que apenas permite dejar al descubierto más que la rueda delantera.

    Empezaremos con la amortiguación, la mayoría de las motos del mercado montan una orquilla telescópica de doble amortiguador invertido, entre los cuales se suele ubicar la rueda. En el caso de nuestra vespa es un solo tubo el que suspende la rueda donde se encuentran alojado un amortiguador. En este primitivo modelo el amortiguador y el muelle se encuentran por separado, mientras que en modelos posteriores ambos formarian un solo cuerpo.

    El giro de la dirección se consigue gracias a que el eje de la misma se aloja en un tubo que se encuentra en la parte delantera del escudo. Este tubo aloja en sus dos extremos dos rodamientos de bolas que giran sobre unas pistas permiendo el giro de 180 grados de la rueda.
    Ambos casquillos son de un diametro similar, aunque el inferior es algo mayor y es frecuente su desgaste, lo que notaremos en la dirección que vibrara sobre todo en la frenada.

    El conjunto de la rueda delantera también aloja en su interior el dispositivo para la frenada. El cual se compone de dos zapatas de freno unidas por un muelle, que friccionan en el interior del tambor de freno cuando accionamos la maneta derecha de la vespa.

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    Vespa 125N. Rodamientos.

    Los rodamientos parte esencial de nuestra vespa permiten el movimiento de aquellas partes articuladas. Contrario a lo que podemos pensar, los rodamientos se encuentran alojados no solo en la parte del motor sino tambien en el chasis de nuestra vespa.

    Encontramos rodamientos en el eje de la dirección que permiten el giro del manillar y el conjunto de la dirección. Así como encontraremos también estos en el eje de la rueda delantera y en los basculantes de la amortiguación.

    El rodamiento más común es el de bolas encerrado en dos anillos de acero. Pero también los hay de agujas que se deslizan sobre un eje o incluso simples casquillos de bronce que giran sobre un burlon.

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    Vespa 125N. Pintura

    Tras varias jornadas de lija, reparación de abolladuras y una última imprimación especial que incluye componentes especiales como el zinc que protegerán nuestra chapa, tenemos nuestra vespa lista para pintar el color.

    Existen una gran variedad de colores propios de la marca, pero nosotros fieles a una buena restauración elegiremos el suyo original; Verde Maxmeyer 6001. En su defecto y ya que no es facil encontrar este codigo de color con las actuales pinturas al agua, utilizaremos el Verde Portofino de Piaggio, que es el nuevo color vintage de la marca que imita el tono de su antecesora vespa faro bajo de 1953.

    El primitivo color era un tricapa en el que se aplicaba un fondo claro y la capa de color, para terminar con una laca cristal que le da ese tono glaseado que dara brillo.

    Las pinturas actuales al llevar una base de agua en vez de disolvente carecen de este engorroso proceso. El resultado final es tan espectacular como duradero.

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    Vespa 125N. Reparando la chapa

    Una vez arenada la vespa e imprimada, llega el momento de reparar aquellas pequeñas abolladuras o imperfecciones. Para ello es necesario de disponer de pasta selladora, su correspondiente endurecedor. y armarnos de paciencia. Normalmente este tipo de pasta la encontramos en distribuidoras de pintura y suele ser de un coste económico. El endurecedor nos servirá para mezclarlo con la pasta al 5%, lo que nos permitirá trabajar con ella el tiempo suficiente para su aplicación antes de endurecer.

    Lo mejor es hacerse con un juego de espatulas o cuchillas de carrocero, que nos facilitarán la labor. No es bueno quedarnos cortos con la pasta, es mejor que sobre pues luego repasaremos todo con lija abrasiva. Una vez emplastecida nuestra vespa es el momento de lijarlo todo y volver a imprimar de nuevo, para por ultimo pintar la capa de color.

    Cuanto más detallistas seamos en la corrección de las imperfecciones, mejor será el acabado final. Existen también trazadores de carbón que se usan a modo de chivato para detectar fallos y arañazos que a simple vista no apreciamos. El método consiste en manchar de carbón con una esponja la carrocería de la vespa, para despues mediante una gamuza ir eliminando este capa. Allí donde se encuentra un arañazo o marca el carbon no será eliminado quedando perfectamente visible el lugar donde debemos de emplastecer o simplemente lijar si no es muy profundo.

    En aquellas abolladuras de gran importancia no es aconsejable emplastecer sino sacar el bollo golpeando con con un martillo y una plantilla a modo de molde primero. Tras varias sesiones de emplastecer y lijar el resultado debe de ser algo así como el de la foto.